James abre su boca, la cierra y la vuelve a abrir. No sabe qué decir, qué responderle a Stella porque no tiene idea si se trata de uno de sus juegos conjuntos o si en realidad se está ofreciendo seriamente.
—Seguro, cuando lleguemos a la casa —termina diciendo.
Stella acerca su silla hacia la de él y mete la mano por debajo de la mesa para acariciar su pierna.
—Me estaba refiriendo a aquí y ahora —su voz es seductora.
—Y… yo —balbucea él —la mano de ella viaja hacia arriba y hacia debajo de su