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Simplemente no quería recordarse a sí mismo lo que Zoé le había dicho sobre su prima, Maya, que era una mujer repugnante. Sin embargo, hasta ahora, eso no era lo que veía en ella. Maya era sencilla y ordenada. Parecía organizada en todos los aspectos, especialmente en su cuidado personal y en las tareas domésticas. Era el tipo de mujer que cualquier hombre consideraría una esposa ideal. Tenía una forma de calmarlo, de encantarlo sin que él siquiera se diera cuenta.
Ahora comenzaba a preguntarse