.157.
Nadie se lo había dicho aún, pero lo sabía. Lo supo en el fondo de su alma desde el momento en que abrió los ojos. Había perdido a su bebé. Recordó el impacto, ese golpe inesperado en su abdomen. Y luego, el grito. El dolor.
Estaba embarazada de 21 semanas.
Las lágrimas se acumularon en el borde de sus ojos mientras el corazón se le rompía en silencio. ¿Por qué? ¿Qué había hecho para merecer algo así? Después de todo lo que había soportado, ¿esto también?
Las lágrimas comenzaron a correr por su