Cuando llegaron a la ciudad, el reloj marcaba cerca de las diez de la noche. La oscuridad envolvía las calles y las luces de los postes iluminaban suavemente el camino. Luciana bajó del avión con los pensamientos revoloteando en su cabeza, tratando de apartar la tensión que había sentido durante todo el vuelo. Subió al auto con Christhopher y Alessio, quien iba al volante, manteniendo el aire sereno y profesional que siempre lo caracterizaba.
El trayecto fue silencioso para ella, mientras Chr