Luciana estaba sentada en uno de los sofás del salón principal de la mansión Montalban, con la mirada perdida en la ventana. Afuera, la lluvia caía suavemente, creando un ambiente melancólico que no hacía más que intensificar sus pensamientos. No podía quitarse de la mente a aquella enfermera, esa mujer cuyo rostro le resultaba inquietantemente familiar.
Fue entonces cuando escuchó el suave sonido de pasos descendiendo por las escaleras. Al alzar la vista, se encontró con Gala, vestida con ro