Eres mía, nena.
Luciana se despertó sintiendo el brazo de Chris rodeando su cintura, su cuerpo pegado al de él de manera tan natural que parecía que siempre había sido así. Le resultaba increíble cómo en tan solo dos días su mundo había cambiado tanto. Apenas 48 horas atrás, estaba destrozada por Santiago, y ahora estaba entre los brazos de su hermano gemelo. Lo había dejado besarla, tocarla, y para su sorpresa, había disfrutado de cada momento.
Al girarse, lo observó dormir con una paz que contrastaba con l