Cuando Luciana terminó de despabilarse, se dirigió al baño para darse una ducha rápida. Secó y cepilló su cabello con esmero, luego se maquilló, buscando un equilibrio entre lo natural y lo sofisticado. De su guardarropa habitual eligió un vestido en tono pastel, que era elegante pero casual, perfecto tanto para la universidad como para la oficina más tarde.
Al bajar las escaleras, notó que sus padres ya habían llegado. Ambos la recibieron con un cálido abrazo.
—¿Volviste antes? —preguntó Cam