Christhopher estaba en su oficina, sumido en papeles y llamadas telefónicas, cuando notó la entrada de Luciana. Su presencia era inconfundible, especialmente con la bandeja que llevaba en las manos. Chris observó cómo se acercaba con paso firme, el olor de la comida que había traído impregnando la oficina.
—Chris, perdón por tardarme, pero quise comprar tu almuerzo favorito —dijo Luciana con una sonrisa cálida, colocando la bandeja en el escritorio frente a él.
Chris la miró de reojo y lueg