Martes por la mañana. Segundo día con Carlos Moreno como mi sombra constante.
Era inquietantemente bueno en ser invisible. Caminaba tres pasos detrás. Se sentaba en el café cercano cuando yo estaba en reuniones. Nunca hablaba a menos que fuera necesario.
Pero siempre estaba ahí.
Mauricio me llamó a su oficina apenas llegué.
—Legal y seguridad del edificio revisaron las cámaras del fin de semana. Necesitas ver esto.
Me llevó a la sala de seguridad donde el jefe de seguridad del edificio, un homb