Viernes por la tarde. León todavía no había vuelto.
Me había enviado otro mensaje por la mañana diciendo que Inés necesitaba más tiempo. Que estaba procesando la ruptura con su ex y no quería estar sola.
Yo había respondido con un escueto "está bien" y nada más.
Fui a trabajar intentando enfocarme. No funcionó. Cada reunión era una nebulosa. Cada documento requería doble esfuerzo para procesar.
Javier apareció en mi oficina cerca de las tres con expresión de alguien que acababa de recibir las m