Me quedé contra la pared durante varios minutos después de que León se fue. El cuerpo todavía vibrando. La piel todavía caliente donde me había tocado. Los labios todavía sintiendo la presión de los suyos.
Finalmente nos habíamos besado. Después de meses de tensión, de casi-momentos, de contenerse. Finalmente había pasado.
Y había sido incluso mejor de lo que había imaginado en todos mis sueños y fantasías.
La forma en que me había besado. Hambriento. Desesperado. Como si hubiera estado muriend