Lunes por la mañana. León no había vuelto.
Había pasado toda la noche del domingo con Inés. Me había enviado un mensaje cerca de la medianoche diciendo que ella estaba mejor pero que se quedaría hasta la mañana para asegurarse.
Yo había ido a trabajar sola, pasado el día en reuniones sobre el caso Larraín, vuelto a casa vacía.
Ahora era lunes por la noche. Ocho de la tarde. Yo estaba en la sala con laptop revisando documentos cuando escuché la puerta abrirse.
León entró luciendo exhausto. Barba