Domingo. Último día antes de Santiago Capital.
Me desperté tarde. 9 AM. Algo que no hacía desde... no recordaba desde cuándo.
Bajé en pijama. León ya estaba despierto, pero todavía en pants y camiseta. Versión casual que rara vez veía.
—Buenos días.
—Buenos días. Café está listo.
—Gracias.
Desayunamos juntos sin prisa. Domingo tranquilo. Último antes de que todo cambiara otra vez.
—¿Nerviosa para mañana? —preguntó.
—Aterrada.
—No deberías estarlo.
—Lo sé. Pero igual lo estoy.
—Eso es normal. Pr