Sábado por la mañana. Primer día en años sin trabajo esperándome.
Me desperté a las 7 AM por puro hábito. Revisé mi teléfono automáticamente buscando correos urgentes.
Nada. Porque ya no tenía correo corporativo de Valverde.
Sensación extraña. Liberadora y aterradora simultáneamente.
Bajé a la cocina. León ya estaba ahí con café y periódico financiero.
—Buenos días.
—Buenos días. ¿Dormiste bien?
—Más o menos. ¿Tú?
—Igual.
Nos servimos café en silencio cómodo. Él leyendo análisis de mercados. Yo