Viernes. Dos días después de la reunión con el comité.
Daniela me invitó a almorzar fuera de la oficina. Algo raro porque usualmente comíamos en la cafetería mientras trabajábamos.
—Necesito salir de ese edificio antes de que me vuelva loca —dijo mientras esperábamos mesa en restaurante tailandés cerca de Valverde—. Javier también viene. Le dije que era emergencia.
Javier llegó diez minutos después, despeinado y con cara de haber corrido.
—¿Qué pasó? ¿Abril está bien? ¿Ricardo hizo algo?
—Todos