La sala de juntas del piso ejecutivo era intimidante por diseño.
Mesa de caoba donde cabían veinte personas. Ventanas del piso al techo con vistas a la cordillera. Sillas de cuero italiano. Todo diseñado para recordarte que aquí se tomaban decisiones de millones.
Y hoy yo era el tema de discusión.
Llegué quince minutos antes. Conecté mi laptop. Revisé mi presentación por décima vez. Respiré hondo tres veces como Sara me había enseñado.
Los directores empezaron a llegar.
Mauricio primero, con ca