Sábado por la mañana desperté a las ocho sintiéndose extrañamente calmada considerando que hoy sería día más importante de mi relación con León.
Hoy hablaríamos de verdad, sin evasión, sin interrupciones. Solo honestidad completa sobre lo que queríamos.
Me duché largo rato dejando que agua caliente relajara músculos tensos, me vestí con ropa cómoda, jeans y suéter suave, nada formal, esto no era reunión de negocios sino conversación de vida.
Bajé encontrando casa completamente vacía, Héctor se