Lunes por la tarde, después de que León se fue de mi oficina, me quedé sentada procesando conversación que acabábamos de tener.
Había explicado todo.
Reunión con Rodrigo para proteger mis intereses, conversaciones con Sofía que intentó terminar, habitación del hotel asignada por coincidencia.
Todo sonaba razonable, todo tenía lógica. Pero algo seguía molestándome.
Valentina asomó la cabeza.
—¿Necesitas algo?
—No, gracias, voy a irme temprano hoy.
—¿Estás bien?
—Solo estoy cansada.
Manejé sin ru