Lunes por la mañana, era la primera semana de entrevistas para becados, desperté con los nervios revoloteando en el estómago, pero también con la emoción genuina por finalmente conocer a estudiantes cuyas aplicaciones había leído docenas de veces.
León ya estaba vestido revisando agenda en su teléfono.
—Primera entrevista a las nueve, ¿verdad?
—Sí, tenemos ocho programadas hoy, cuarenta minutos cada una con quince minutos entre ellas para deliberar.
—Es cronograma agresivo.
—Necesitamos entrevi