Tres meses después del veredicto, noviembre llegó con aire más cálido y días extendiéndose, primavera avanzando hacia verano, desperté un sábado por la mañana sintiéndome extrañamente desorientada por lo normal que se sentía todo.
No había amenazas pendientes, no había juicios por venir, no había enemigos acechando en sombras, solo vida tranquila que todavía me costaba procesar como real.
León dormía a mi lado, su brazo sobre mi cintura en gesto posesivo incluso en sueño, habíamos caído en ruti