Lunes por la mañana, primer día oficialmente sin Santiago Capital después de dos semanas de transición que habían sido más emocionales de lo anticipado, desperté con sensación extraña de no tener a dónde ir.
León ya estaba levantado revisando correos en su tablet.
—Buenos días, directora ejecutiva.
—Se siente raro no tener oficina a la que ir.
—Tienes oficina, solo que todavía no está establecida físicamente, hoy es el día que buscamos espacio para la fundación.
—Cierto, casi lo olvido con todo