Sofía:
Estaba histérica. Caminando en círculos dentro de su habitación.
“Alexis va a matarme”
Me repetía una y otra vez.
Al regresar del club, me había metido bajo la ducha por una hora, intentando quitarme de encima el olor a semen y la sensación de las manos de aquel hombre recorriéndome todo el cuerpo.
A la mañana siguiente, después de desayunar tomé mi bolso y corrí escaleras abajo.
—Llévame a la iglesia.- ordené, y el chofer me abrió la puerta del coche sin chistar.
Noté que me seguía un