Capítulo veintisiete. Falsas atenciones
Donna
Casi se me sale una carcajada al ver la expresión de Jake. De seguro pensaba que me metería en una cama con él de nuevo, pero no contaba con que es lo último que haría en mi vida.
—Pero ¿qué mierda? —ahora protesta él —. Solo vamos a alquilar una habitación —dice acercándose a mi para hablarme con los dientes apretados. Niego.
—No Jake —empujo su cuerpo hacia atrás —. No voy a ocupar tú mismo espacio a menos que sea en el jodido auto, no quiero respirar tú mismo aire —me ensena los die