Capítulo veinticinco. Distracciones
Jake
—¿A que te refieres con nos toca? —inquiere y yo solo puedo estar al pendiente de sus tetas que casi se salen del top que lleva puesto debajo de la chaqueta —¡Jake! —me golpea el brazo y dejo de mirar la carretera, pero…
Las tetas, el beso y la bofetada regresan a mi mente y me empalmo sin poderlo evitar.
—¿Qué, que mierda quieres? —respondo de manera hostil.
Estoy demasiado distraído con su cuerpo, no se que me pasa hoy. Me porté como un loco en la casa, la sensación de querer poseerla es