Capítulo setenta y uno. Volando alto
Donna
El contraste es significativo, no puedo dejar de pensar en lo que serán nuestras vidas a partir de ahora. Hace apenas unas horas estábamos rodeados de la preciosa tierra de Utah, el olor a café de la abuela Maeve y las risas de Benny. Ahora, nos encontramos en una pista de aterrizaje privada, frente al imponente jet de la empresa de los Connely, No me molesta porque realmente estoy acostumbrada al lujo que los rodea a ellos, pero en este momento la situación es diferente.
El caparazón