Capítulo sesenta y cuatro. Hechos que nos ensenan a ser mejor cada día
Jake
Desde el día anterior el ambiente se ha mantenido denso. Sarah, Donna y yo viajamos en silencio hasta la comisaría local del condado. Cabe destacar que me he negado de mil maneras y que ninguna de las dos me ha querido hacer caso al respecto, se bien que los hombres de la calaña de Marvin pueden ser peligrosos ante alguna afrenta, pero la madre de Donna es demasiado buena persona para dejar que su hija viva con el rencor y el odio reflejado en su corazón.
Anoche se quedaron hasta altas hor