Capítulo sesenta y cuatro. Curando heridas
Donna
La mañana despierta como siempre y mi hijo, por ser sábado juega con Benny, corriendo de un lado a otro junto a Cazador y Capitan. Los ladridos de los perros se confunden con las risas y los chillidos de los niños que intentan hacer volar unas preciosas cometas que les compró George ayer en el pueblo.
—¡Mami! Mira quiere volar —río al ver por la ventana como Derrik intenta hacer que la cometa vuele —. La de Benny ya despegó…
—¡Vamos soldado! Debes correr mas deprisa para lograr que despeg