Capítulo treinta y uno. Anuncio
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Domenico miró a los presentes, tratando de identificar al “griego”, tenía el presentimiento que el tipo podía convertirse en un verdadero dolor de cabeza si no manejaba muy bien el asunto. Sobre todo, con la información que Vittorio había conseguido de él. Esa enemistad con Estaban Kyriaskis era la más peligrosa de todas.
—Domenico, Pilar —Ennio salió al paso para saludarlos. Había estado pendiente de ellos desde el momento que atravesaron los muros impenetrables de la villa.
Pilar