Capítulo cuarenta y ocho. El diablo también sabe bailar
El diablo también sabe bailar
Domenico observó en completo silencio a su esposa e hijo, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no lanzarse sobre ella y cubrir su cuerpo con el sobretodo, pero no podía convertirse en un esposo celoso, no cuando los dos hombres en el yate solo tenían ojos para sus respectivas esposas. Las dos mujeres eran muy guapas, sin embargo, ninguna podía ser comparada con su bella Pilar.
—Creo tontamente, que los tres tenemos el impulso de cubrir sus cuerpos —expresó A