El sonido de la lluvia volvió a resonar contra las ventanas del pequeño departamento. Era como si el cielo repitiera el mismo preludio cada vez que algo importante estaba por suceder.
Lucía aún dormía, envuelta entre las sábanas, ajena al torbellino que Alexander llevaba dentro.
Él llevaba toda la noche sin poder cerrar los ojos.
La imagen de Adrián sosteniendo a Lucía del brazo lo perseguía como una herida abierta. Y las palabras del artículo que había leído seguían repitiéndose en su mente co