El amanecer en Monterrey llegó con un cielo despejado, pero el corazón de Lucía estaba nublado.
Desde la conversación con Adrián, no había podido dormir. Las palabras de su antiguo mentor resonaban en su mente una y otra vez:
“Tu nuevo puesto depende de mí.”
Aquella frase la perseguía como una amenaza velada, y aunque intentó ignorarla, sabía perfectamente lo que Adrián era capaz de hacer.
Al llegar al restaurante, el ambiente había cambiado. Los empleados la miraban con respeto, pero también c