Tres días
Los preparativos comenzaron de inmediato.
La mansión parecía un hormiguero alterado: hombres y mujeres iban y venían por los pasillos, cargando cajas, revisando listas, hablando por teléfonos que no dejaban de sonar. Todo debía estar listo a tiempo. No había margen de error. No cuando Chen estaba involucrado.
Mi corazón latía con fuerza, como si alguien lo hubiera apretado con un puño invisible. Sentía el anillo imaginario cerrándose lentamente alrededor de mi pecho, robándome el aire