Un secuestro intrahospitalario
El cubrebocas, los guantes, la cofia y el delantal cubrían la mayor parte de mi cuerpo y rostro. Había solicitado realizar la cirugía que le salvaría la vida a Matt Stone. El proceso era fácil: extirpar tres balas que tenía muy cerca del corazón.
Entré al quirófano lentamente mientras observaba a mis enfermeros de confianza. Leandro y Lorenzo se estaban haciendo pasar por paramédicos, esperando fuera del hospital dentro de una ambulancia, mientras Matteo estaba de