Si hubiera sabido que tuvo que inventar una mentira grande, habría fingido estar enfermo los dos últimos días, ¡no iba a trabajar como un bruto!
—¡Santiago, ven aquí y voy a echarle un vistazo!
—¿Qué? —Santiago la miró fijamente—. Tú, ¿qué quieres examinar?
—¡Déjame ver si estás malherido! Tengo crema para lesiones en casa. ¡Si estás malherido, te pondré un poco!
—¡No no! —Salieron palabras de inmediato.
Santiago ponía las manos ante el pecho como si Berta le hubiera hecho algo.
—Eso... Realment