—Papá, no hables tan fuerte. —Santiago insistió.
—¿No es verdad? —Polo se mofó—. ¡Estoy diciendo la verdad! Santiago, tú eres el hijo mayor de la falimia Juárez, ¿y esto es lo que le haces a tu hermano menor? ¿Dejas que el menor aprenda de ti estas fechorías?
—¡Papá! —Santiago respiró hondo y trató de reprimir las emociones de su corazón mientras explicaba palabra por palabra—. En primer lugar, no conozco a esa mujer. Ese día asistía a la reunión anual, que terminó tarde, ¡y no tenía defensa cua