A veces Santiago corría solo a la playa después de clase, se sentaba en la arena, miraba el mar infinito y se preguntaba si Felicia estaría realmente durmiendo en el océano.
Había leído sobre sirenas, así que ¿podría Felicia haber sido recogida por el rey del mar y convertida también en princesa sirena?
Santiago sonrió, pero las comisuras de sus labios se hundieron y un toque de tristeza recorrió su rostro juvenil.
Pensaba llevarse a Felicia a la zona austral el año que viene por su cumpleaños,