Pasó una semana y Felicia seguía sin aparecer.
Manuel era joven y lo dejó atrás rápidamente, mientras que Santiago estaba tan preocupado estos días como su madre y su padre.
La primera vez que se distrajo en clase y no respondió a la pregunta del profesor, fue abucheado por un par de alborotadores.
Quiso preguntar a su madre y a su padre dónde estaba Felicia, pero al ver sus feas caras, se tragó las palabras al salir de su boca.
A mamá se le cayó una lágrima cada vez que hablaba con la tía Lynn