El ambiente entre el trío de padre e hijo era un poco frío... Manuel no pudo evitar estornudar.
Tras un momento de silencio, Polo susurró: —Volved todos a cambiaros, saldremos en unos minutos.
—¿Eh? —Santiago se sorprendió, —Papá, tengo que tomar clases de refuerzo...
—Estoy de permiso de tu profesor.
El joven estaba un poco confuso: —¿Qué es más importante que mis clases de refuerzo?
—¡Santiago! —se agravió Polo—. ¡De ahora en adelante harás lo que yo te diga, tantas palabras!
—Vale... —Santiag