A Daniel se le iluminaron los ojos—. ¿De verdad?
Polo soltó un bufido muy desdeñoso al escuchar su cambio de voz.
—Para ser honesto, realmente no quiero ayudarte—Polo le dirigió una mirada—. Estás asumiendo lo que te merece, ¿y quieres que aboguemos por ti?
—Yo no... —Daniel estuvo a punto de discutir, pero pensó, estaba pidiéndole ayuda. Así que se tragó todas sus palabras.
—Lucía, Polo. Luego cambió su cara a una agradable— . Chicos... ¿Cómo van a ayudarme?
—Realmente no sabemos nada de eso —L