—Yo también soy tu tío, pequeño.
Santiago lo vio venir de nuevo hacia él e inmediatamente lo esquivó con su mano gorda, dandole un golpe en la cara.
—No, no eres...
Polo sonrió y abrazó a su hijo:—Bebé, el tío Emilio es inteligente, así que no necesita tu ayuda, pero este tío es un poco bobo y da mucha lástima. ¿Te enseñé a ser compasivo, no?
Santiago asintió con la cabeza y respondió con voz suave:— Sí.
—Entonces ayudemos a este estúpido tío, ¿vale?
Santiago parpadeó por un momento, como si cre