Susana se estremeció y la miró horrorizada.
Ahora debería ser una buena oportunidad...
Si seguía siendo testaruda, le resultaría difícil desobedecer en caso de que Hera le inyectara aquel tubo de inyecciones.
Cuando llegara el momento, Hera la dominaría con esto, y si no podía controlarla más, ¡le daría una sobredosis y la dejaría morir violentamente!
Los dientes superiores e inferiores de Susana castañeteaban, su único pensamiento en ese momento era que ¡no podía morir!
—Alteza—Se calmó y se ar