—¿Qué te pasa? —Brenda le miró extrañada—. ¿No sueles estar muy dispuesta a promocionar a los recién llegados?
Daniel frunció los labios y guardó silencio.
Pero ahora no estaba dispuesto.
Sí, si estuviera en Ciudad Central, estaría dispuesto a ir a la retaguardia y dar una oportunidad a los recién llegados.
Pero Soledad era una excepción.
Sabía que si Soledad tenía una identidad, con su talento y su aspecto, sería muy fácil ser famosa.
Sin embargo, había mucho de bueno y de malo en el mundo del