Soledad reconoció a Juan, este hombre trajeado es realmente muy guapo, sobre todo llevando unas gafas de montura dorada, elegantes.
Soledad sonrió en voz baja, no era el mismo hombre malherido y miserable que había recogido de la calle. Estaba curado y de vuelta a su honorable mundo.
Además, tuvo una novia guapa y con talento.
Y su sonrisa cuando estaba con Brenda era de sincera alegría.
Soledad se alegró por él y pensó que ambos hacían muy buena pareja.
Pero miró a Daniel...
Reprimió su sonrisa