Polo estaba a punto de decir algo cuando una figura apareció de repente no muy lejos.
Lucía también se dio cuenta y siguió su mirada.
—¿No son la tía?
Polo envolvió inconscientemente a Lucía entre sus brazos.
Patricia llegó sola y caminó furtivamente, en dirección a la maternidad.
—¿Por qué está ella también aquí? —Lucía frunció el ceño—¿Para seguirnos?
Polo reunió a sus guardaespaldas y abrazó a Lucía en dirección al aparcamiento.
Tanto si acechaba como si no, aunque tuviera malas intenciones,