Soledad estaba desconcertada, no sabiendo por qué Lucía la miraba así.
Sonrió embarazosamente y preguntó: —Hermana... ¿Qué te pasa?
Antes de que pudiera terminar, Lucía la llevó a un lado, y luego la estilista, la maquilladora y varios ayudantes que la rodeaban.
—¡Coge esa falda corta! —Lucía midió a Soledad con cuidado y ordenó con compostura: —Bueno... No es tan alta como para compararla con una modelo profesional, ni siquiera con tacones. Entonces, que no camine por la pasarela, ¡que se sient