Lucía sujetaba los hombros de Brenda, con el corazón agitándose con fuerza.
Polo siguió al policía hacia la planta baja, y los dos la siguieron lentamente, cada paso increíblemente pesado.
El policía suspiró, miró a Polo y le dijo: —Es mejor que lo identifiques, las embarazadas no entre para que no la asuste.
Polo asintió y se giró para mirar a Lucía: —Esperéis aquí, yo saldré pronto.
Los ojos de Brenda se oscurieon y le siguió de cerca.
Bajando de las escaleras se llegaron a la planta baja, un