Sonia se había tomado un descanso durante un tiempo, pero había vuelto a centrar su atención en Brenda.
Ahora que Lucía no recibe su saludo diario, fue Brenda la que se llevaba un gran dolor de cabeza por ser acosada por ella a diario.
Era fin de semana, hacía sol y Lucía estaba cómodamente tomando el sol en una tumbona del patio cuando, de repente, oyó un agudo timbre.
El mayordomo fue a abrir la puerta, sólo para ver a Brenda que se acercaba llegando con el pelo revuelto y un ojo morado.
—Ay..