Los hombres de la familia Juárez eran buenos en todo, excepto en un aspecto: se volvían débiles en cuanto veían a sus esposas.
Se decía que los antepasados de la familia Juárez, incluidos los altos funcionarios, los ministros de la corte y los jóvenes más talentosos, eran todos implacables y despiadados en el exterior, pero en casa, eran sumisos y adoraban a sus esposas hasta el extremo.
Teo había dicho que la enfermedad de la sospecha era una enfermedad hereditaria de la familia Juárez.
De hech