Jorge también quedó atónito.
¿Es tan evidente su comportamiento...?
¿Cómo pudo sentir envidia sin motivo hacia Samuel? Desde pequeño, Samuel siempre había estado detrás de él.
Jorge tosió levemente, tomó la taza y bebió, y no habló.
Sin embargo, unas pequeñas manos suaves lo abrazaron.
Entonces, el sutil aroma de la mujer comenzó a meterse en su nariz.
—Cariño,—la voz de Lucía era como algodón de azúcar, con una sonrisa complaciente,—si no te gusta escuchar sobre mi trabajo, no lo mencionaré.
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