Aunque Ana Ramírez no tenía intención de casarse de nuevo, sus palabras de hacer amigos hicieron que Lucía García sintiera esperanzas.
Durante estos días había estado buscando formas de unir a ambas personas.
Después de pensar mucho, la mejor opción parecía ser la más tradicional, es decir, organizar una cita.
Primero, ella llamó a Ánsar Ramírez, insinuando vagamente que quería reunirse con él en algún lugar para charlar un rato, y le recordó especialmente que trajera consigo al gato siamés de l